Define el diccionario a la damajuana como vasija grande de vidrio o gres muy barriguda, con cuello corto y boca estrecha, que sirve para transportar líquidos. Yo la defino como aquella garrafa forrada de mimbre con asas, con la que mi abuelo me mandaba a la bodeguilla de mi barrio a comprar vino tinto peleón.
No menos romántica es la leyenda de proveniencia de su peculiar nombre que dice que la Reina francesa Juana I de Napoleón se refugió de una tormenta en un taller de un maestro del vidrio. Quedó impresionada y quiso hacer ella misma una botella. Sopló tan fuerte que la botella se hinchó desmesuradamente. A esta botella se le llamó dame-jeanne.
Ya no son las omnipresentes de las cocinas y los abuelos ya no mandan a las nietas a la bodeguilla, pero lejos de estar en desuso, las damajuanas son el toque de elegancia en cualquier selecta decoración.


















